domingo, 26 de noviembre de 2017

Origen, de Dan Brown




Origen
de Dan Brown

Jesús Guerra
 
Edición de EEUU
A mediados de octubre pasado se publicó, simultáneamente en diversos idiomas, la más reciente novela de Dan Brown, la séptima que escribe y la quinta con su personaje Robert Langdon, el especialista en símbolos, religiones y arte de la Universidad de Harvard. Recordemos la bibliografía de este autor: En su primera novela —La fortaleza digital, de 1998—, y en la tercera —La conspiración, del año 2001— no aparece Robert Langdon, pues personaje fue creado para su segunda novela: Ángeles y demonios, del año 2000. La cuarta novela de este autor y segunda novela de la serie de Robert Langdon fue El código Da Vinci, de 2003, que fue, debido a que se convirtió en la obra más polémica del año (y de muchos otros años también), la que realmente lanzó a la fama tanto al autor como al personaje. La tercera novela de la serie es El símbolo perdido, de 2009, la cuarta, Inferno, de 2013, y la quinta, Origen, de este año.
 
Edición inglesa
Las adaptaciones cinematográficas, por su parte, han seguido una ruta diferente. La primera película que se hizo a partir de una novela de Dan Brown fue El código Da Vinci (de Ron Howard) en 2006, tres años después de la novela, debido a que fue el gran best-seller internacional y a la polémica que desató. La segunda adaptación fílmica fue Ángeles y demonios (también dirigida por Ron Howard), en 2009. Se estrenó tres años después de El código Da Vinci, y nueve años después de aparecida la novela. En cine, entonces, Ángeles y demonios sucede después de El código Da Vinci, pero en los libros es al revés.

Luego, Hollywood, por motivos que desconozco, se saltó la tercera novela de la serie, El símbolo perdido, aunque sí se intentó llevarla a la pantalla finalmente se abandonó (o se pospuso) el proyecto y se adaptó directamente la cuarta obra, Inferno (con muchos cambios y dirigida de nuevo por Ron Howard), que se estrenó en 2016, tres años después de aparecida la novela. Podemos suponer, por tanto, que la versión fílmica de Origen la tendremos en cines en el año 2020.

Edición francesa
Como ya es una costumbre en casos como éste, y en particular en el caso de Dan Brown, los críticos literarios que se toman demasiado en serio se han lanzado contra la novela. Insisten en algo en lo que todo el mundo parece estar de acuerdo, que Dan Brown no sabe escribir, lo que quiere decir que su estilo literario es bastante malo. Pero a estas alturas, la verdad, a nadie se le ocurre leer un thriller de Dan Brown en busca de calidad literaria, lo que uno busca es una historia interesante, con una embarrada cultural a cargo de Langdon, acerca de obras de arte, artistas, iglesias y otras edificaciones de las ciudades en las que corre, se esconde y busca claves relacionadas con un misterio. Es decir: un libro entretenido. Eso sí, Dan Brown sabe construir argumentos interesantes, aún si son en el fondo absurdos y aunque finalmente le queden un tanto esquemáticos debido a que más o menos siempre sigue una especie de machote que él mismo creó en su primera novela de la serie.

Edición alemana
Sin embargo, esto no es tampoco, en sí mismo, un error, ya que estamos hablando de una serie de novelas. Pensemos en una serie de películas, por ejemplo, las de James Bond, el agente 007. Estas cintas siguen más o menos un mismo patrón, pues es lo que las hace pertenecer a una serie, además de la aparición del mismo personaje central. Y lo mismo pasa con las novelas de una serie (pensemos en las de Harry Potter, por ejemplo) y con los capítulos de una serie de televisión. Estas similitudes estructurales son necesarias, porque los seguidores de las series, si bien queremos que cada capítulo sea distinto, también queremos que se desarrolle de manera similar y en los mismos ambientes. Necesitamos lo distinto y lo familiar de manera simultánea.

Una de las características de la serie de Langdon es que siempre transcurre en alguna gran ciudad del mundo (por lo general de Europa, aunque El símbolo perdido se desarrolla en Washington, D.C.), y que algunos de los edificios, puentes, monumentos, museos y artistas de esa ciudad son parte integral de la trama. Roma, en Ángeles y demonios, París y un poco de Londres en El código Da Vinci, Florencia en Inferno y, ahora, en Origen, que transcurre en España, todo se desarrolla en las ciudades de Bilbao, Barcelona, Madrid y Sevilla.
 
Edición italiana
Ahora bien, se preguntarán ustedes, ¿de qué trata Origen? Un millonario cuarentón norteamericano, experto en cuestiones de tecnología computacional (una especie de Steve Jobs, digamos) que vive en Barcelona, invita a personas importantísimas de todo el mundo (artistas, millonarios y científicos) a una presentación que realizará en el museo Guggenheim de Bilbao, una presentación de un descubrimiento que ha hecho, que «lo cambiará todo». Un descubrimiento que responde a las dos preguntas principales que todo ser humano puede hacerse con respecto a la humanidad: «¿de dónde venimos?» y «¿hacia dónde vamos?» Por supuesto, Robert Langdon es uno de los invitados, debido a que fue profesor, en Harvard, de este relativamente joven millonario que ahora parece haber sobrepasado a su maestro: Edmond Kirsch.
 
Edición polaca
Kirsch es un conocido ateo que ataca con frecuencia a las religiones del mundo, y su descubrimiento reciente, se supone, podría acabar con estas religiones, es decir, acabar con la fe religiosa de la gente y por tanto iniciaría el proceso del desmoronamiento paulatino de las religiones, grandes y pequeñas. El anuncio se haría en el museo, en vivo, para los invitados especiales, y por Internet, para varios millones de seguidores de Kirsch. Pero, por supuesto, «algo» sucede mientras Kirsch hace una especie de prólogo al video en el que anuncia su descubrimiento, se desata el caos, y Robert Langdon se da a la tarea de descubrir un password que permitiría relanzar el video por Internet. Todo esto, por supuesto, mientras la policía española lo persigue, a él y a la directora del museo, la chica Langdon de esta historia, quien además es la prometida del Príncipe de España, un príncipe de una familia real que no es la de la España de nuestro universo.

Si usted es de los que piensan que las novelas de Dan Brown son una tontería, la solución es sencilla: no las lea. Si, en cambio, es usted un seguidor de las novelas de este autor, adelante, esta novela le va a gustar. Y si usted está indeciso, o nunca ha leído una novela de Dan Brown, haga la prueba: lo peor que puede pasar es que no le guste, y lo mejor, que la disfrute enormemente y termine por leerlas todas.

. . . . . . . . . .

Origen. Dan Brown. Traducción al español de Aleix Montoto Llagostera y Claudia Conde Fisas. Planeta. 660 págs.



sábado, 25 de noviembre de 2017

Primeras líneas... Origen, de Dan Brown, en tres idiomas


Primeras líneas...

Origen
Dan Brown

en tres idiomas



As the ancient cogwheel train clawed its way up the dizzying incline, Edmond Kirsch surveyed the jagged mountaintop above him. In the distance, built into the face of a sheer cliff, the massive stone monastery seemed to hang in space, as if magically fused to the vertical precipice.

This timeless sanctuary in Catalonia, Spain, had endured the relentless pull of gravity for more than four centuries, never slipping from its original purpose: to insulate its occupants from the modern world.

[Origin. Versión original en inglés de Dan Brown. Doubleday. EEUU. 2017.]

. . . . .



Le vieux train à crémaillère gravissait la pente raide. Edmond Kirsch observait la crête déchiquetée. Au loin, accroché à la falaise, le monastère en pierre semblait suspendu dans le vide, comme s'il ne faisait qu'un avec la paroi verticale.

Ce sanctuaire de Catalogne résistait à la gravité depuis plus de quatre siècles, sans jamais faillir à sa mission : couper ses occupants du monde extérieur.

[Origine. Traducción al francés de Dominique Defert y Carole Delporte. JC Lattès. Francia. 2017.]

. . . . .



A medida que el viejo funicular ascendía lentamente la pendiente vertiginosa, Edmond Kirsch contemplaba la irregular cumbre de la montaña. A lo lejos, construido en la pared de un acantilado escarpado, el enorme monasterio parecía colgar en el aire como si estuviera soldado al precipicio por arte de magia.

Este atemporal santuario de Cataluña había soportado el implacable tirón de la gravedad durante más de cuatro siglos sin faltar nunca a su propósito original: aislar a sus ocupantes del mundo moderno.

[Origen. Traducción al español de Aleix Montoto Llagostera y Claudia Conde Fisas. Planeta. 2017.]




lunes, 20 de noviembre de 2017

Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura 2017




Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura 2017

Jesús Guerra

Como recordarán, el jueves 5 de octubre pasado se anunció el ganador del Premio Nobel de Literatura de 2017. Hay una lista que cada año manejan los medios de comunicación con los nombres de los autores favoritos para ganar esa presea, la más importante del mundo en el ámbito literario. Una lista que es más bien una especulación, una suerte de apuesta, tanto de los medios de comunicación como de las academias y de los grupos literarios internacionales (sea lo que sea esto último). Nombres como los de Haruki Murakami, Salman Rushdie, Margaret Atwood y otros se mencionan con frecuencia entre los favoritos, entre los casi seguros... Sin embargo, nada es seguro ni casi seguro, y mucho menos en los Premios Nobel de Literatura.




En 2015 la Academia Sueca del Nobel sorprendió a la comunidad literaria con la premiación de Svetlana Aleksiévich, una bielorrusa que es, sobre todo, periodista; y el año pasado sorprendió más aún con el anuncio del premio a Bob Dylan, como poeta, por las letras de sus canciones. Así que este año, aunque se siguieron manejando las listas de favoritos, la comunidad literaria internacional en realidad ya no sabía qué esperar. Por lo tanto, el anuncio del premio al escritor Kazuo Ishiguro, por una parte, fue también una sorpresa pues no figuraba en ninguna de las listas de favoritos, pero al mismo tiempo fue muy bien recibido el comunicado pues este autor es muy reconocido y respetado, y ha sido merecedor de otros premios literarios importantes, como el Booker y el Whitbread. Los «literatos» respiraron con tranquilidad: por fin, la Academia sueca del Nobel regresaba a la cordura, o la cordura a la academia, el asunto es que habían premiado a un «verdadero escritor». Aun así, los chistes no se hicieron esperar en Twitter (sobre todo en español, debido al apellido del premiado: «‘Le dieron el Nobel a Ishiguro’, dice alguien. ‘¿Ishiguro?’, pregunta otro. ‘Sí, segurísimo, todos los medios lo anunciaron ya’»).




Kazuo Ishiguro tiene una característica que lo separa de otros premios Nobel (no de todos, por supuesto, pero sí de muchos otros premiados): es un autor bien conocido a nivel internacional, que recibe premios por la calidad literaria de sus novelas, y éstas, por lo general muy bien recibidas por la crítica, tienden también a convertirse en best-sellers. Es decir, es un autor apreciado por la crítica, por las academias literarias y también por el público, aunque como es lógico es mucho mejor conocido por el gran público lector de los países de lengua inglesa. Por lo mismo, es también un autor apreciado por el mundo del cine, pues dos de sus novelas han sido adaptadas a la gran pantalla, pero esto lo veremos más adelante. Por el momento les doy algunos datos biográficos de Kazuo Ishiguro, pues, aunque su nombre es japonés y nació en Japón, Kazuo Ishiguro es un escritor inglés.




Resulta que este autor nació en la ciudad de Nagasaki, Japón, el 8 de noviembre de 1954 (lo que quiere decir que recibió el premio un mes antes de cumplir los 63 años de edad); pero a los 5 años se mudó a Inglaterra con sus padres, los cuales, aunque siempre tuvieron la idea de regresar a vivir a su país, nunca lo hicieron. Kazuo Ishiguro, por lo tanto, aunque nació en Japón, de padres japoneses, recibió toda su educación en Inglaterra. De niño estudió piano, y luego aprendió a tocar la guitarra, y cuando estaba en la universidad tenía un grupo de rock y su deseo era ser músico profesional. En algún momento de su vida se dio cuenta que la música no sería su forma de vida y comenzó a dedicarse a escribir, aunque ha seguido escribiendo letras de canciones y sigue tocando la guitarra. Ha declarado que le encanta haber recibido el premio un año después de Bob Dylan, pues el cantautor norteamericano ha sido uno de sus héroes desde su adolescencia.




La obra de Ishiguro no es muy extensa. Tiene apenas siete novelas: Pálida luz en las colinas (de 1982, traducida por Ángel Luis Hernández, publicada por Anagrama en 1994); Un artista del mundo flotante (de 1986, traducida también por Ángel Luis Hernández, publicada por Anagrama también en 1994); Los restos del día (de 1989, traducida por Ángel Luis Hernández, publicada por Anagrama en 1992); Los inconsolables (de 1995, traducida por Jesús Zulaika, publicada por Anagrama en 1997); Cuando fuimos huérfanos (del 2000, traducida por Jesús Zulaika, publicada por Anagrama en 2001); Nunca me abandones (de 2005, traducida por Jesús Zulaika, publicada por Anagrama en el mismo año, 2005); y El gigante enterrado (de 2015, traducida por Mauricio Bach, y publicada por Anagrama en 2016).




De estas obras, como ya mencioné antes, dos han sido adaptadas al cine: Los restos del día, de 1993, dirigida por James Ivory, con interpretaciones de Anthony Hopkins y Emma Thompson, en los papeles principales; y Nunca me abandones, de 2010, dirigida por Mark Romanek, e interpretada por Carey Mulligan y Keira Knightley, entre otros.

De los cuatro guiones escritos por Kazuo Ishiguro, los dos primeros fueron para la televisión inglesa, y los otros dos son de La música más triste del mundo, dirigida por Guy Maddin, en 2003, y del film La condesa rusa, dirigido por James Ivory, en 2005.




Kazuo Ishiguro tiene también un libro de relatos, llamado Nocturnos: cinco historias de música y crepúsculo (de 2009, traducido al español por Antonio-Prometeo Moya, publicado por Anagrama en 2010).




Espero que les interese acercarse a la espléndida obra del nuevo Premio Nobel de Literatura; recuerden que no es (o no será en unas semanas más) difícil de conseguir, de seguro sus editores españoles estarán resurtiendo las librerías del país con los libros de este autor.




domingo, 19 de noviembre de 2017

Primeras líneas... "Cuando fuimos huérfanos" en dos idiomas


Primeras líneas...

Cuando fuimos huérfanos
de Kazuo Ishiguro

en dos idiomas



It was the summer of 1923, the summer I came down from Cambridge, when despite my aunt's wishes that I return to Shropshire, I decided my future lay in the capital and took up a small flat at Number 14b Bedford Gardens in Kensington. I remember it now as the most wonderful of summers.

[When We Were Orphans. Versión original en inglés de Kazuo Ishiguro. Faber and Faber, Ltd., London, 2000.]

. . . . .




Era el verano de 1923, el verano en que dejé Cambridge, cuando pese a los deseos de mi tía de que volviese a Shropshire decidí que mi futuro estaba en la capital y alquilé un pequeño apartamento en el número 14b de Bedford Gardens, en Kensington. Recuerdo ahora aquel verano como el más maravilloso de todos los veranos.

[Cuando fuimos huérfanos. Traducción al español de Jesús Zulaika. Editorial Anagrama, Barcelona, 2001.]



sábado, 18 de noviembre de 2017

Los papeles de Aspern, de Henry James




Los papeles de Aspern
de Henry James

Jesús Guerra

Una de las más importantes novelas cortas de Henry James (Nueva York, 15 de abril de 1843-Londres, 28 de febrero de 1916), es sin duda Los papeles de Aspern, obra que tanto los lectores como otros autores y la crítica literaria, y también, de paso, los productores de cine de diversos países tienen en alta estima.

Aunque aparecen varios personajes secundarios en esta novela, y algunos que sólo se mencionan (entre ellos el propio Jeffrey Aspern —cuyo apellido se encuentra en el título mismo de la narración—, un poeta norteamericano, inventado por Henry James para esta obra), sólo hay tres personajes centrales en esta novela: las dos señoritas Bordereau (Juliana y Tita, a esta última en la edición de las obras completas de Henry James, el propio autor le cambió el nombre a Tina), que se supone que son tía y sobrina, aunque Tina bien podría ser en realidad la sobrina nieta de Juliana (según lo dicen algunos comentaristas, debido a la diferencia de edades de los dos personajes), y el personaje masculino, cuyo nombre no se menciona nunca, que es quien narra la historia.


La obra transcurre en Venecia, que es en donde viven las señoritas Bordereau, en un viejo y ruinoso palazzo, las cuales, a pesar de su apellido francés, son en realidad norteamericanas. El narrador es también estadounidense, como lo fue el poeta Jeffrey Aspern, y los papeles del título de la novela, dejados, se supone, por Aspern a su muerte se encuentran en el centro de esta historia, es decir, literalmente son el objeto del deseo de los personajes de esta obra, o por lo menos eso parece.

Resulta que el narrador es un crítico literario y editor, quien junto con su socio son adoradores de la obra de Jeffrey Aspern, un poeta romántico ya fallecido, y como investigadores de la obra del poeta, saben que en Venecia vive Juliana Bordereau, una antigua amante del poeta, a quien éste dedicó algunos poemas. Ambos sospechan que ella debe tener en su posesión algunos papeles importantes de Aspern, quizá cartas de amor, quizá poemas no publicados, quizá algo más. No saben qué puede ser pero están seguros de su valor. Cuando el socio del narrador, desde Estados Unidos, manda una carta preguntando por los papeles, y ofreciendo comprarlos, recibe en respuesta una carta de Juliana en la que la anciana dice que no tiene ningunos papeles del poeta, y que ya no la molesten. Esta misiva convence más aun a los críticos-editores de que sí existen los papeles y de que Juliana los tiene. 


Entonces, el socio, es decir el narrador de la novela, decide ir a pasar un verano a Venecia, para buscar la manera de acercarse a la anciana, para ver si puede hacerse de su confianza y sacarle alguna información acerca de los famosos papeles. Ya en Venecia, otra americana que vive en la ciudad, le da la clave: hacerse pasar por un turista que quiere rentar una habitación en la mansión de las Bordereau para pasar el verano. Así lo hace el narrador, lo aceptan, a cambio de una buena cantidad de dinero, y comienza de este modo el asalto al palacio en búsqueda del tesoro de las Bordereau: los papales de Aspern.

Edición en inglés
Henry James era un hombre muy privado, así que escribió esta historia, dicen los que saben, con la intención de cuestionar el derecho de los editores y de los biógrafos a meterse en la vida privada de los familiares, amigos y amantes de los autores famosos, y si bien la historia tal y como aparece en la novela es una creación de Henry James, la base para el argumento es una historia real, que al autor le contaron, relacionada con un editor norteamericano y unas cartas del poeta inglés Percy Shelley.

Esta obra, que a su manera es una novela de aventuras, pero intelectualizada, es también una narración intimista y una novela de misterio, y esto, sobre todo, gracias a la maestría con que está escrita. Esta obra nos lleva, además, a hacernos una pregunta sumamente interesante: ¿con quién se identifica el lector? Juliana es mostrada como una anciana dictatorial y ambiciosa, pero finalmente es la dueña por derecho de los papeles; la sobrina es mostrada como inocentona, casi boba y fiel, pero misteriosa y amable; y el narrador se muestra como un hombre muy cortés, apasionado pero tímido, y honesto, aunque no sea de una manera muy honesta como se presenta a la casa de las Bordereau...  Usted decide, pero lo más probable es que se identifique en algún momento con cada uno de los tres personajes, y sólo usted sabrá sus motivos para hacerlo... Lo cierto es que es un libro que uno no puede dejar de leer.
 
Edición en inglés
Es tan interesante esta novela corta, que se han hecho varias adaptaciones teatrales y de teatro para televisión en varios países, también ha servido de base para una ópera (compuesta por Dominick Argento, estrenada en 1988 por The Dallas Opera), y se han hecho, entre películas y capítulos para series de televisión, diez adaptaciones fílmicas: en 1947, 1962, 1964, 1971, 1972, 1973, 1975, 1991, 2010, y la última, hasta el momento, está en postproducción, así que finalmente se adjudicará a 2017 o 2018, según el momento de su estreno.

En español contamos con diversas traducciones. Según Wikipedia en español, tenemos:

* Una edición con un título ligeramente diferente: Los papeles de Jeffrey Aspern, publicada en Barcelona, por Janés, en 1946, sin el nombre del traductor.
A partir de ésta que sigue, todas se llaman: Los papeles de Aspern.
* Una con traducción de J. Kogan Albert, Buenos Aires, Editorial Losada, 1950.
* Otra con traducción de José María Aroca, Barcelona, Tusquets, 1971.
* Otra con traducción de José María Valverde, Barcelona, Planeta, 1978.
* Una más, traducida por el mexicano Sergio Pitol, publicada en Caracas, por Monte Ávila Editores Latinoamericana, 1998.
* Otra con traducción de Rolando Costa Picazo, Buenos Aires, Colihue, 2005.
* Y la más reciente, traducida por Francisco Carrasco, publicada en México por la Universidad Veracruzana, en 2008.
 
Edición en francés
La misma página nos dice que las traducciones de 1971 (de José María Aroca, de Tusquets) y la de 1978 (de José María Valverde, de Planeta) son las que han sido reeditadas en varias ocasiones, y por lo mismo son las ediciones que se consiguen con mayor facilidad en nuestros días y en nuestras librerías. La que yo leí hace poco, por ejemplo, es la edición de Tusquets.

El autor
A pesar de que Henry James tiene ya el nivel de clásico, en nuestro país es conocido, pero en realidad poco leído, y con esto me refiero al lector común, pues evidentemente es bien conocido en el mundo académico y en el literario. Hay que apuntar que el hermano mayor de Henry fue William James (nacido en 1842 y fallecido en 1910), importante filósofo y psicólogo, fundador de la Psicología Funcionalista, y autor de un libro que se sigue leyendo: Principios de psicología.

Edición en italiano
El padre de Henry James llegó a tener mucho dinero y decidió darles a sus hijos una educación europea y la oportunidad de conocer el mundo, así, Henry James para el año de 1876, cuando tenía 33 años, residía ya en Europa, continente por el que viajó extensamente, sobre todo por Italia en donde tuvo largas estadías, e incluso escribió varios libros de viajes. Vivió también en París, pero finalmente se estableció en Londres. Dice el espléndido escritor español Félix de Azúa, en un artículo llamado «La Inglaterra perversa de Henry James», publicado en Babelia, el suplemento literario del diario El País, en enero de 2016:


«Con un olfato artístico notable, James se trasladó desde su nativo Nueva York a Londres en 1869, aunque su instalación definitiva no llegaría hasta 1883. Podía haber elegido París, que también conocía perfectamente y donde tenía ya muchos amigos. En esos años París era todavía el centro intelectual de la literatura [...]. Fue uno de los últimos momentos de la historia cultural europea en el que mandarines de gran autoridad pública osaban definir qué era la literatura. Nada de eso podía interesar a James sobre todo porque tenía muy claras las ideas sobre qué podía ser la literatura, [...]. Lo que James buscaba no era una aproximación racional al arte, especialidad francesa, sino una aproximación emocional. [...] La sociedad francesa no le atraía. Había en ella demasiada religión revolucionaria, demasiada sumisión a la aristocracia del dinero, [...]. A James le atraía la oscuridad de la sociedad británica, su perversidad subterránea, su maldad, todo encubierto, todo susurrado [...]».


Henry James fue crítico literario, dramaturgo y narrador. A su muerte los críticos norteamericanos lo atacaron por haber vivido tanto tiempo fuera de su país, como si esto fuese un acto de traición, y luego se les olvidó un poco, hasta que su obra fue redescubierta en los años 30 y 40. James siempre se consideró un extranjero, que es como sentirse un extraño, quizá porque era muy inglés para los estadounidenses y muy norteamericano para los británicos. Escribió muchísimo. Según el artículo sobre este autor de la Enciclopedia Británica, James escribió durante 51 años, en los cuales produjo 20 novelas, 112 relatos, 12 obras teatrales, además de volúmenes de viajes, periodismo literario y crítica literaria. El mismo artículo de la EB dice que su carrera fue una de las más largas, más productivas y más influyentes de la literatura estadounidense. Se le considera un maestro de la prosa de ficción, dueño de un método y un estilo muy personales e innovadores.

De su larga lista de obras menciono algunas de las más importantes: El americano (1877), Daisy Miller (1878), Los europeos (1878), Retrato de una dama (1881), Washington Square (1881), Las bostonianas (1886), Los papeles de Aspern (1888), Otra vuelta de tuerca (1898), Las alas de la paloma (1902) y Los embajadores (1903).

Edición en inglés, junto con
«Otra vuelta de tuerca»
De algunas de estas obras hay incluso varias adaptaciones cinematográficas, y todos estos títulos se encuentran traducidos al español, y han sido publicados por diversas editoriales.

Para algunos críticos, Henry James fue el primer escritor verdaderamente moderno de la lengua inglesa. Y aunque su estilo tiende a la lentitud, tanto su prosa como la estructura de sus narraciones le agregan capas significativas a sus argumentos. Una de las características de su estilo es el descubrimiento o desvelamiento psicológico de sus personajes, lo cual, de alguna manera, lo establece como un precursor del llamado monólogo interior, que después utilizarían autores posteriores como James Joyce, Virginia Woolf, y otros. Un año antes de morir, se le concedió la nacionalidad británica, pero por supuesto se le considera un autor estadounidense.

. . . . . . . . . . . . . . .

Los papales de Aspern. Henry James. Traducción de José María Aroca. Tusquets Editores (1a edición en la colección Marginales: 1971; 1a edición en la colección Fábula: 2001; 2a edición en Fábula: 2010), 156 págs.



viernes, 17 de noviembre de 2017

Primeras líneas... "Los papeles de Aspern", de Henry James, en tres idiomas




Primeras líneas...

Los papeles de Aspern
de Henry James

en tres idiomas


I had taken Mrs. Prest into my confidence; in truth without her I should have made but little advance, for the fruitful idea in the whole business dropped from her friendly lips. It was she who invented the short cut, who severed the Gordian knot. It is not supposed to be the nature of women to rise as a general thing to the largest and most liberal view—I mean of a practical scheme; but it has struck me that they sometimes throw off a bold conception—such as a man would not have risen to—with singular serenity.

[The Aspern Papers. Versión original en inglés de Henry James.]

. . . . .

J'avais mis Mrs. Prest dans ma confidence : à la vérité, sans elle, j'aurais bien peu avancé mes affaires, car l'idée féconde qui conduisit toute l'entreprise me ving par ses lèvres amies.

Ce fut elle qui découvrit le raccourci et trancha le noeud gordien.

En général, on ne croit pas qu'il soit facile aux femmes de s'elever à une vue large et libre des choses - de choses à faire -, mais elles lancent parfois telle conception hardie (devant laquelle un homme aurait reculé) avec une sérénité singulière [...]

[Les papiers de Jeffrey Aspern. Traducción al francés de M. Le Corbeiller. Editions La Bibliothèque Digitale.]

. . . . .

La única idea fecunda en todo el asunto surgió de los labios amigos de mistress Prest, a la cual había confiado el secreto. Ella fue quien urdió la estratagema y aflojó el nudo gordiano. En las mujeres no suele suponerse el don de elevarse a una visión amplia de un problema cualquiera. Sin embargo, desarrollan a veces con singular serenidad planes tan audaces como pudiera concebirlos un hombre.

[Los papales de Aspern. Traducción al español de José María Aroca. Tusquets Editores. Barcelona, España.]




jueves, 27 de julio de 2017

Primeras líneas "Nosotros tres" en dos idiomas


Primeras líneas...

Nosotros tres
de Jean Echenoz

en dos idiomas



Je connais bien le ciel. Je m'y suis habitué. Toutes ses nuances terre d'ombre, tilleul, chair ou safran, je connais. Dans mon fauteuil, sur la terrasse, je l'examine. Il est midi. Le ciel es blanc. J'ai tout mon temps.

Pas de gros projets pour moi ce lundi, juste deux objectifs légers pour meubler en douceur la soirée : le versnissage de Max chez Pontarlier, boulevard des Italiens, puis l'intervention de Blondel à l'auditorium de l'agence.

[Nous trois. Versión original en francés de Jean Echenoz. Les Éditions de Minuit, 1992. Paris.]

. . . . .


Conozco bien el cielo. Me he acostumbrado. Todos sus matices tierra de Venecia, tilo, carne o azafrán, los conozco. En mi butaca, en la terraza, lo examino. Es mediodía. El cielo es blanco. Dispongo de todo el tiempo.

Ningún proyecto importante para mí este lunes, tan sólo dos objetivos ligeros para llenar como si nada la velada: la inauguración de Max en la sala de Pontarlier, luego la intervención de Blondel en el auditorio de la agencia.

[Nosotros tres. Versión en español de Josep Escué. Editorial Anagrama, 1996. Barcelona.]