martes, 20 de febrero de 2018

Primeras líneas "Otra vuelta de tuerca" en tres idiomas



Primeras líneas...

Otra vuelta de tuerca
de Henry James

en tres idiomas



The story had held us, round the fire, sufficiently breathless, but except the obvious remark that it was gruesome, as on Christmas Eve in an old house a strange tale should essentially be, I remember no comment uttered till somebody happened to note it as the only case he had met in which such a visitation had fallen on a child.

[The turn of the screw. Versión original en inglés de Henry James. Se publicó por primera vez en 12 partes en la Collier's Weekly Magazine entre el 27 de enero y el 16 de abril de 1898.]


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Autour du feu, l'histoire nous avait tenus passablement haletants, mais je ne me souviens d'aucun commentaire à son propos — sinon ce constat évident qu'elle était sinistre à souhait, comme il convient à une histoire étrange contée dans une vieille demeure, le soir de Noël —, jusqu'à ce que quelqu'un risquât la remarque que c'életait le seul cas, à sa connaisance, d'une apparition surnaturelle advenant à un enfant.

[Le tour d'écrou. Traducción al francés de Monique Nemer. Le Livre de Poche, colección Les Classiques de Poche.]

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La historia nos había mantenido alrededor del fuego con el aliento en suspenso, pero con la excepción del comentario obvio de que era terrorífica, tal como deben ser los cuentos de Navidad en una casa antigua, no recuerdo que nadie dijera nada hasta que a alguien se le ocurrió señalar que era el único caso conocido de una aparición a un niño.

[Otra vuelta de tuerca. Traducción al español de Santiago Rodríguez Guerrero-Strachan (en el libro Daisy Miller, Otra vuelta de tuerca y otros relatos). Austral, colección Narrativa.]





viernes, 16 de febrero de 2018

Otra vuelta de tuerca, de Henry James





Otra vuelta de tuerca
de Henry James

Jesús Guerra


En mi comentario sobre la novela corta Los papeles de Aspern de Henry James (Nueva York, 1843-Londres, 1916) apunté que una de las características más interesantes de dicha obra es que a pesar de que no se trata, estrictamente hablando, de una obra de misterio, está escrita con tal maestría, que lo parece, y los lectores no podemos dejar de leerla. Ahora imaginen lo que Henry James era capaz de crear cuando escribía obras que sí eran de suspenso e incluso de terror. Este es el caso de otra novela corta de este autor, muy importante y muy famosa (incluso es, creo, su obra más leída, por lo menos en los países de lengua inglesa), llamada en español Otra vuelta de tuerca.
 
Edición en inglés
Esta novela, contada toda desde la perspectiva de uno de los personajes, la institutriz, es considerada por muchos críticos como la mejor novela de terror que se ha escrito. Pero eso sí, es un terror sutil (sobre todo, sutil para nuestro tiempo). He escuchado y leído opiniones de lectores jóvenes actuales a quienes esta obra no les termina de gustar (quizá no la terminan de comprender) y mucho menos les impresiona, y sólo la consideran una obra de mediana calidad; es evidente que se debe justamente a que son jóvenes y la juzgan comparándola con obras de nuestro tiempo, en donde el terror se ha vuelto demasiado obvio y grosero. Sin embargo, los lectores con mayor experiencia, con mayor sensibilidad y, por lo tanto, con más imaginación, reconocen la importancia y la efectividad de esta novela, además de que conocen la enorme influencia que ha tenido tanto en la literatura como en el cine del siglo XX.

Edición en francés
Otra vuelta de tuerca nos cuenta la historia de una institutriz que es contratada para hacerse cargo de los dos sobrinos de un hombre muy ocupado y con mucho dinero. Los niños son Miles, de unos 10 años de edad, quien ha sido expulsado del colegio, y su hermana menor, Flora, de unos siete años. Además de estos tres personajes centrales, está el tío, que casi no aparece en la novela, y la señora Grose, que es el ama de llaves de la mansión. Pero además hay otros dos personajes muy importantes, aunque en realidad es su sombra la importante, pues ambos fallecieron antes de la llegada de la institutriz a la casa. La señorita Jessel, que fue la anterior institutriz, quien al parecer tenía una especie de amistad especial con Flora, y el antiguo chofer y ayudante del señor, llamado Quint.

Edición en italiano
Al poco tiempo de la llegada de la nueva institutriz, comienzan a ocurrirle algunas cosas extrañas, escucha voces, ve sombras, y de hecho empieza a ver a la antigua institutriz en la casa... Y las cosas empeoran a medida que se va enterando de ciertos rumores que corrían sobre los ahora fallecidos, Jessel y Quint. En un momento dado, la institutriz piensa que los niños, Miles y Flora, han sido poseídos por Jessel y Quint...

Obviamente no puedo contarles más de esta historia, y la verdad es fundamental que la lean. Lo que sí puedo decirles es que esta novela fue un parteaguas en su momento (hay que recordar que esta novela se publicó en 1898), pues es un ejemplo perfecto de los que después el teórico literario Tzvetan Todorov caracterizó como literatura «fantástica», es decir, aquella que por la manera en que plantea la historia y la forma en que la expresa, puede tener por lo menos dos interpretaciones: una natural y una sobrenatural. Y lo fantástico consiste en realidad no sólo en la posibilidad de elegir una interpretación sobre la otra, sino, de alguna manera, en quedarnos a la mitad, en el hecho de que al escoger una interpretación nos sigue pareciendo probable o por lo menos nos siga llamando la atención la interpretación aparentemente desechada.
 
Adaptación a novela
gráfica, en francés
Esta novela ha tenido diversas traducciones al español, e incluso diversos títulos, que son pequeñas variantes de la misma idea. Hay ediciones con el nombre «Vuelta de tuerca», otras han aparecido como «La vuelta de tuerca», y el título más famoso en español es el de «Otra vuelta de tuerca», que sin duda es el mejor, y que se lo debemos al argentino José Bianco, uno de los traductores de esta obra, quien además fue escritor y editor de la revista Sur, y amigo de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Cazares y Victoria Ocampo.

En mi comentario sobre Los papeles de Aspern escribí que era una obra muy querida por los productores de cine, y mencioné diez versiones cinematográficas adaptadas de ese relato, pues Otra vuelta de tuerca debe de tener casi el doble de adaptaciones fílmicas, de Estados Unidos, Alemania, Francia, España, Inglaterra, y algunos otros lugares. La versión más antigua es una película de 1959, hecha para la televisión; las dos más nuevas son ambas de 2009, una para la televisión estadounidense y otra para la televisión italiana. Pero sin duda la versión más famosa es la segunda, llamada Los Inocentes, filmada en 1961, dirigida por Jack Clayton, con un guión coescrito por Truman Capote, y con la actuación de Deborah Kerr como la institutriz. Ojalá que en algún momento tengan la oportunidad de ver esta película, muy lograda, que consigue una atmósfera muy intensa y tiene algunas escenas verdaderamente aterradoras. Exactamente lo mismo que logra el libro de Henry James, una atmósfera de misterio y terror muy intensa.


Además, se han hecho muchas adaptaciones en diversos países y diversos idiomas para radio y teatro, y hasta hay una ópera con música de Benjamin Britten y libreto de Myfanwy Piper. Y, por supuesto, existen también adaptaciones al cómic o, como se les llama ahora, novelas gráficas.

Pero los lectores tenemos que poner de nuestra parte para que los libros de terror, sobre todo los que son más sutiles y sugerentes, como éste de Henry James, surtan el efecto deseado. Alguna vez alguien escribió que los cuentos de Edgar Allan Poe habían dejado de ser aterradores debido a la luz eléctrica. Y (en parte) es cierto. No es lo mismo leer una novela de terror solo, en una enorme habitación, silenciosa, a la media noche, iluminada sólo por algunas velas, que leer la misma novela a medio día, en el metro o en una combi, mientras todo mundo a nuestro alrededor habla por teléfonos celulares y juega sonoros videojuegos...

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Otra vuelta de tuerca. Henry James. (Hay varias ediciones en nuestro idioma en el mercado: una de Siruela —con la famosa traducción de José Bianco—, otra de Alianza Editorial, otra de Penguin, Anaya, Losada, Tomo, Editores Mexicanos Unidos, Fontamara, y es seguro que hay algunas más más.

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Te puede interesar:

* Comentario sobre Los papeles de Aspern:


* Primeras líneas de Los papeles de Aspern en tres idiomas:





martes, 6 de febrero de 2018

Recomendaciones de la Librería Carlos Monsiváis


Recomendaciones
de la Librería Carlos Monsiváis




Últimos testigos
Los niños de la Segunda Guerra Mundial
Svetlana Alexiévich

De la Premio Nobel de Literatura 2015, una obra maestra inédita hasta ahora que recoge el recuerdo de los niños que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Un tema de gran interés desde una perspectiva totalmente distinta.

La Segunda Guerra Mundial dejó casi trece millones de niños muertos y, en 1945, solo en Bielorrusia, vivían en los orfanatos unos veintisiete mil huérfanos, resultado de la devastación producida por la guerra en la población de ese país. A finales de los años ochenta la Premio Nobel Svetlana Alexiévich entrevistó a aquellos huérfanos y compuso con sus testimonios un emocionante relato de una de las mayores tragedias de la historia.

Esta obra maestra inédita constituye un retrato personal y profundamente conmovedor del conflicto en el que la propia autora no interviene más allá del prólogo: son sus protagonistas los que hablan conformando con sus palabras una especie de memoria coral de la guerra, original, auténtica y fascinante.

«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.

«Me dedico a la historia omitida, las huellas imperceptibles de nuestro paso por la tierra y por el tiempo. Recojo la cotidianidad de los sentimientos, los pensamientos y las palabras. Intento captar la vida cotidiana del alma.»
Svetlana Alexiévich

«Alexiévich lleva más de treinta años luchando con censores y tiranos para dar voz a los sin voz.»
Felipe Sahagún, El Cultural de El Mundo

Debate
Traducción de Ioulia Dobrovolskaia / Zahara García González
336 págs.

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La guerra no tiene rostro de mujer
Svetlana Alexiévich

La Premio Nobel de Literatura 2015 Svetlana Alexiévich, «la voz de los sin voz», muestra en esta obra maestra una perspectiva de la guerra ignorada hasta el momento: la de las mujeres que combatieron en la segunda guerra mundial.

Casi un millón de mujeres combatió en las filas del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, pero su historia nunca ha sido contada. Este libro reúne los recuerdos de cientos de ellas, mujeres que fueron francotiradoras, condujeron tanques o trabajaron en hospitales de campaña. Su historia no es una historia de la guerra, ni de los combates, es la historia de hombres y mujeres en guerra.

¿Qué les ocurrió? ¿Cómo les transformó? ¿De qué tenían miedo? ¿Cómo era aprender a matar? Estas mujeres, la mayoría por primera vez en sus vidas, cuentan la parte no heroica de la guerra, a menudo ausente de los relatos de los veteranos. Hablan de la suciedad y del frío, del hambre y de la violencia sexual, de la angustia y de la sombra omnipresente de la muerte. Alexiévich deja que sus voces resuenen en este libro estremecedor, que pudo reescribir en 2002 para introducir los fragmentos tachados por la censura y material que no se había atrevido a usar en la primera versión.

«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.

«Soy historiadora de almas [...]. Por un lado, estudio a la persona concreta que ha vivido en una época concreta y ha participado en unos acontecimientos concretos; por otro lado, quiero discernir en esa persona al ser humano eterno. La vibración de eternidad. Lo que en él hay de inmutable.»
Svetlana Alexiévich

«Gracias a Alexiévich, la historia de un millón de mujeres que participaron en el ejército soviético o como partisanas contra los alemanes es algo menos desconocida.»
Felipe Sahagún, El Cultural de El Mundo

«De la lectura de los libros de Alexiévich (Stanislaviv, 1948) no es posible salir indemne.»
Gabriel Albiac, ABC Cultural

Debate
Traducción de Ioulia Dobrovolskaia
364 págs.

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Los muchachos de zinc
Voces soviéticas de la guerra de Afganistán
Svetlana Alexiévich  

Una obra maestra con una perspectiva única y desgarradora sobre la guerra de Afganistán, de la Premio Nobel de Literatura 2015, Svetlana Alexiévich, «la voz de los sin voz».

Entre 1979 y 1989 un millón de tropas soviéticas combatieron en una guerra devastadora en Afganistán que provocó más de 50,000 bajas y acabó con la juventud y la humanidad de varias decenas de miles de soldados más. Los muertos soviéticos volvían a casa en ataúdes de zinc sellados mientras el Estado no reconocía ni la mera existencia del conflicto.

Los muchachos de zinc generó una inmensa polémica y mucha indignación cuando fue publicada originalmente en la URSS: las críticas acusaron a su autora de haber escrito un «texto fantasioso lleno de injurias» y de ser parte de «un coro histérico de ataques malignos». En el libro, Svetlana Alexiévich presenta el testimonio cándido y emocionante de los oficiales y los soldados rasos, de las enfermeras y las prostitutas, las madres, los hijos y las hijas que describen la guerra y sus duraderos efectos. El resultado es una historia turbadora por su brutalidad y reveladora en su parecido a la experiencia estadounidense en Vietnam y más tarde en Irak y el mismo Afganistán.

Svetlana Alexievich expone la verdad de la guerra afgano-soviética: la belleza del país y los brutales abusos del ejército, las muertes y las mutilaciones, la profusión de productos occidentales, las vidas humilladas y destrozadas de los veteranos. Los muchachos de zinc ofrece una perspectiva única, desgarradora e inolvidable sobre la realidad de la guerra.

«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.

«La voz de Alexiévich es mucho más que la suma de las voces que recoge, consiguiendo que la guerra sea tan omnipresente y tan personal, tan real, como cualquier relato de ficción no lo logró de cualquier otra guerra.»
Philip Gourevitch, The New Yorker

«Durante los últimos treinta o cuarenta años, Alexiévich se ha dedicado a retratar al individuo soviético y post soviético, pero su obra no es realmente una historia de los acontecimientos. Es una historia de las emociones, lo que nos ofrece es un mundo emocional, una historia del alma.»
Sara Danius, Permanent Secretary of the Swedish Academy

Debate
329 págs.

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viernes, 26 de enero de 2018

Primeras líneas "Un pedigrí" en tres idiomas


Primeras líneas...

Un pedigrí
de Patrick Modiano

en tres idiomas


 
Je suis né le 30 juillet 1945, à Boulogne-Billancourt, 11 allée Marguerite, d'un juif et d'une Flamande qui s'étaient connus à Paris sous l'Occupation. J'écris juif, en ignorant ce que le mot signifiait vraiment pour mon père et parce qu'il était mentionné, à l'époque, sur les cartes d'identité.

[Un pedigree. Versión original en francés de Patrick Modiano. Gallimard, Paris, 2005.]

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I was born on 30 July, 1945, at 11 Allée Marguerite in Boulogne-Billancourt, to a Jewish man and a Flemish woman who had met in Paris under the Occupation. I write «Jewish» without really knowing what the word meant to my father, and because at the time it was what appeared on the identity papers.

[Pedigree. A Memoir. Traducido al inglés por Mark Polizzotti. MacLehose Press, Quercus-London, 2015.]

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Nací el 30 de julio de 1945, en Boulogne-Billancourt, y en el 11 de paseo Marguerite, de un judío y una flamenca que se conocieron en París durante la Ocupación. Escribo judío sin saber qué sentido tenía en realidad esa apelación para mi padre y porque, por entonces, constaba en los carnets de identidad.

[Un pedigrí. Traducción al español de María Teresa Gallego Urrutia. Editorial Anagrama, Barcelona, 2007.]

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Te puede interesar:
Si quieres ver y leer todos los libros cuyas primeras líneas tenemos en diversos idiomas en este blog, haz clic aquí.




jueves, 25 de enero de 2018

Un pedigrí, de Patrick Modiano




Un pedigrí
de Patrick Modiano

Jesús Guerra

Un pedigrí, de Patrick Modiano (Premio Nobel de Literatura 2014), es un libro un tanto más extraño de lo normal, pues sus libros, comparados con la gran mayoría, son ya de por sí algo extraños, y en parte en eso (es decir en sus temas y en su estilo) radica su encanto y su belleza. El libro es, de alguna manera, su autobiografía hasta los 21 años, cuando escribió su primer libro.

Quienes ya hayan leído algunas de sus novelas entenderán muy bien a qué se refieren los críticos que han dicho que Modiano siempre parece escribir el mismo libro... Pero esto no quiere decir que siempre escriba la misma historia, sino que todos sus libros pertenecen a un mismo universo y, por lo tanto, están interrelacionados. Sería más bien como si dijéramos que cada una de sus novelas es un capítulo de ese gran libro que sería su obra completa. Sus libros no son la misma historia sino fragmentos de esa historia. Y quienes hayan leído sus narraciones se habrán dado cuenta, también, que su obra, aunque sea ficción, siempre parte de la misma raíz, que es su historia personal, y su historia incluye, lógicamente, por lo menos una parte de la historia de sus padres.




Un pedigrí no es ficción, es la historia de su infancia, de su adolescencia y primera juventud, pero no está narrada como una autobiografía común y corriente. El libro está escrito con una estructura misteriosa, a saltos, ordenado de manera cronológica, sí, pero no hilado de manera tradicional. Parece más bien que nos contara su historia a pedazos, a saltos, de la manera más neutra posible, distante, intentando darle un orden y un sentido a recuerdos borrosos, a memorias fragmentarias y, de alguna manera, incomprensibles. Lo que el autor quería, en todo caso, era evitar dramatizar los hechos. Es decir, evita convertir su vida, que en esos años no fue fácil, en un melodrama, por eso la cuenta sin adornos, de manera sencilla, y en algunas partes con la ayuda de documentos, algunos que él mismo guardó, en otras con documentos que logró encontrar años después.


Edición en francés


Como en muchas de sus novelas, el personaje central —en este caso el propio autor— hace una investigación de ciertos hechos y de ciertas personas del pasado tratando de encontrar la solución a algunos misterios relacionados, finalmente, con su propio pasado, es decir, con la identidad del propio investigador. Y este procedimiento, que en otros casos podría resultar artificioso, en su caso es natural, debido precisamente a las características de su historia personal, historia que determinó al escritor que es, a los temas que trata en sus obras de ficción, y al estilo con el que desarrolla su narrativa.


Edición en inglés


El padre de Patrick Modiano se llamó Albert Modiano y era un judío de origen italiano que siempre estuvo metido en negocios oscuros y extraños. Literalmente, el autor nunca supo a ciencia cierta qué era lo que hacía su padre. Sólo sabía que era negociante. La madre del autor era belga de ascendencia holandesa, y llegó a París con la intención de convertirse en bailarina y luego en actriz. Sus padres se conocieron durante la ocupación nazi de Francia, una época particularmente compleja. Y el autor nació en 1945, el año en que terminó la Segunda Guerra Mundial.


Edición en inglés


Debido a las características personales de los padres, su hijo mayor, el autor de la autobiografía, siempre estuvo lejos de ellos, primero físicamente, luego emocionalmente. Estaban demasiado ocupados, cada uno en sus propios asuntos como para atenderlo, para quererlo. Así, de niño, pasó largas temporadas en la casa de una amiga de su madre, y luego lo mandaron a diversos internados, siempre lejos de París. Y cuando estaba en el departamento «familiar», su padre lo llevaba de un lado a otro, a citas que tenía de negocios, en cafés y en los bares de los hoteles, siempre con personas peculiares, ensombrecidas y enrarecidas en la memoria, cuya ocupación nunca quedó clara para el niño o el joven Patrick.

Hay partes del libro que parecen fichas, y otras que parecen una galería de personajes, algunos sólo nombrados, otros apenas esbozados, apenas insinuados, como insinuadas están sus sospechosas actividades comerciales o artísticas, según el caso, porque su madre también estuvo siempre rodeada de personajes que el recuerdo ha dejado entre sombras.


Edición en italiano


Si nunca han leído a Patrick Modiano y leen Un pedigrí, el libro les parecerá mucho más inusual de lo que en realidad es. Recomiendo leer esta obra después de conocer algunas de las novelas de Modiano, para poder realizar conexiones entre la biografía infantil y juvenil del autor con ciertos personajes, pasajes y argumentos de sus libros. A su vez, el conocimiento de la información de este breve volumen ayuda a leer otros libros del autor.

Pero este libro no es sólo una explicación a los lectores, sino el resultado de la investigación del autor para sí mismo, investigación tanto documental como de sus recuerdos, para intentar encontrar su propia identidad, para intentar comprender su pasado familiar, es decir, como si de un perro se tratara, para buscar y registrar su pedigrí.

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Un pedigrí. Patrick Modiano. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. Anagrama, en sus colecciones Panorama de Narrativas y Compactos. 134 págs.

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Te pueden interesar las siguientes reseñas de libros de Patrick Modiano:

* Dora Bruder

* En el café de la juventud perdida

* Para que no te pierdas en el barrio



martes, 16 de enero de 2018

La lechuza ciega, de Sadegh Hedayat




La lechuza ciega
de Sadegh Hedayat

Jesús Guerra

La lechuza ciega es un libro extraño, pero (o: y) fascinante. Comienzo con mi historia con el libro: Hace un buen número de años compré, en una librería de viejo de la Ciudad de México, este libro de título raro, La lechuza ciega, de un autor, en ese entonces, completamente desconocido para mí, llamado Sadegh Hedayat. Había sido publicado otros tantos años antes, en octubre de 1966, por la editorial mexicana Joaquín Mortiz, en su famosa Serie del Volador, y el original había sido publicado en iraní, o persa, o farsi —como quieran llamar al idioma de Irán—, pero no en Irán sino en La India, con un tiraje pequeñísimo, en el año de 1936. La traducción al español es de Agustí Bartra, a partir no de alguna edición en farsi sino de la traducción al francés, a cargo de Roger Lescot, que se había publicado en Francia en 1953.




Cuando lo adquirí lo leí, o quizá sólo lo medio leí, y lo guardé. Y el libro, junto con el resto de mis libros de entonces, me acompañó en varias mudanzas y luego se quedó en la sección de libros en «añejamiento», hasta que hace poco lo rescaté y lo leí. Lo leí casi de un tirón, pues se trata de una novela corta, y si bien su redacción es perfectamente comprensible, y tiene pasajes deslumbrantes, su significado y su interpretación no son sencillos. Entre otras cosas por su utilización de una mezcla de simbolismos, de la cultura folclórica de Irán —aunque por fortuna cuenta, por lo menos la edición de Joaquín Mortiz, con un apartado de notas—, y simbolismos oníricos y por tanto psicoanalíticos, especialmente jungianos, y algunos otros que no soy capaz siquiera de percibir, ya no digamos de interpretar.




Ahora, gracias a Internet —instrumento inexistente para el público cuando adquirí el libro—, me entero de que el libro está considerado como la obra maestra de Sadeg Hedayat, y el escritor como uno de los grandes autores de Irán del siglo XX. Sin embargo, así como fue de extraña y, en parte, tremenda, la vida del autor así ha sido también la trayectoria de este libro, el cual, como comenté, se publicó en La India en 1936, con la nota de que estaba prohibida su venta y su publicación en Irán, pues en esos momentos políticamente el libro no hubiera sido bien recibido, por decir lo menos. Cuando finalmente se publicó en Irán, en los años 40, la novela causó revuelo y muy pronto sufrió de intentos de censura, y uno de sus defensores, fuera de Irán, fue André Bretón, pues a los surrealistas franceses les había entusiasmado mucho la obra. Finalmente, el libro fue censurado, así como otras obras de Hedayat (y muchos otros autores), y con la revolución islámica de 1979, la censura de libros no ha hecho más que empeorar en ese país.




Sadegh Hedayat —su nombre también puede aparecer en español como Sadiq Hidayat—, nació en 1903, en Teherán, en el seno de una familia aristocrática; tuvo muy buena educación y fue a estudiar su carrera a París a fines de los años 20. Iba a estudiar odontología, carrera que abandonó para estudiar una ingeniería, carrera que abandonó igualmente para estudiar literatura, gracias a su contacto, ahí, con la literatura occidental. Varios años después regresó a Irán y comenzó a publicar cuentos y ensayos, y a traducir del francés obras de Maupassant, de Sartre, de Chéjov y de Kafka, y se convirtió en una figura importante del panorama intelectual y literario de su país. Al parecer, sin embargo, para fines de los años 40 se dio cuenta que no podía producir las obras que quería y que su público esperaba de él, y también estaba decepcionado de la vida política de Irán. Su única esperanza era regresar a vivir a París, lo cual hizo en 1950, pero ya fuera porque el París de la postguerra no era la ciudad que conoció en su juventud, ya por la frustración que sentía por no poder escribir como deseaba, ya porque estaba demasiado imbuido del pensamiento del absurdo de la época, ya porque fuera un solitario melancólico, o porque —lo diríamos hoy— sufría de depresión, o quizá por todo eso junto, se quitó la vida en su departamento rentado de París en abril de 1951, dos meses después de haber cumplido 48 años de edad.




¿Pero de qué trata el libro?, se preguntarán ustedes. Bueno, eso depende, pues como comenté antes, tiene varias interpretaciones posibles. El narrador escribe para su sombra, para la sombra que proyecta sobre la pared mientras escribe y que parece una lechuza que fuera leyendo al mismo tiempo que él redacta. Según unas interpretaciones el narrador es un demente, según otras es un pintor fumador de opio y el texto es su delirio, según otra es un muerto que describe su confusión... Por supuesto, estas interpretaciones no son excluyentes: podría perfectamente tratarse de un adicto al opio cuyos delirios son idénticos a los de un demente que describe las sensaciones y la confusión de un muerto, o bien de un muerto que describe sus pensamientos y sensaciones creyendo estar en el delirio del opio, o cualquier variación que se les ocurra. En todo caso, hay una obsesión con el delirio onírico y con la muerte, y el personaje-narrador, que en ciertos pasajes está solo y, en otros, acompañado de algunos personajes misteriosos y siniestros, va participando a lo largo de la narración de la identidad de los otros personajes...

En todo caso, el libro es una locura, y, como apunté ya, es una obra fascinante. Curiosamente hay una adaptación cinematográfica de esta novela, de 1987, una adaptación muy libre del realizador chileno de cine de arte Raúl Ruiz, quien hizo toda su carrera en Francia (murió en el año 2011).

Si les interesa leer esta novela, evidentemente no van a conseguir ya, a menos de que sea en una librería de viejo, la edición mexicana de Joaquín Mortiz, pero hay ediciones españolas recientes, una de Ediciones Hiperión (su edición lleva el título El búho ciego) y otra de Ediciones Siruela, con traducción de María Isabel Reverte y María Teresa Gallego Urrutia. Esta edición de Siruela, se consigue con cierta facilidad y consta de 120 páginas.